2015

Reseña Literaria: Pórtico. Los anales de los Heechee

14:36


PÓRTICO. LOS ANALES DE LOS HEECHEE
Autor: Frederik Pohl
Editorial: Ediciones B
Temática: Ciencia ficción
Cubierta: Bolsillo
ISBN: 978-84-9070-056-3
Edición: Febrero 2015
Páginas: 365
Precio en papel: 8.00 €
Precio en digital: 5.49 €

La humanidad descubre una base espacial de los Heechee, una misteriosa especie de extraterrestres. Sus naves, dotadas de piloto automático, parten a mundos desconocidos y se convierten en una especie de ruleta rusa para los que quieren probar suerte y optar a la posibilidad de obtener una gran fortuna.


OPINIÓN PERSONAL:
Publicada en 1977, se le considera como la posible obra sucesora de La Fundación de Asimov (1951). Galardonada con los premios Nébula, Hugo, Locus y John W. Campbell a mejor novela de ciencia ficción, otorgados en los años 1977 y 1978. La obra es la primera parte de la saga de los Heechee.

Una vez tenemos lo básico, vamos a analizar un poco la novela. Como toda obra de ciencia ficción que se precie, comenzamos sin entender absolutamente nada. Tenemos a un protagonista que es tratado por un psiquiatra robot llamado Sigfrid. A alguna mente lúcida le sonará el nombre y es que en la novela cobra cierto protagonismo este robot psicoanalista. (Analizaremos su nombre más tarde).

La historia alterna un capítulo de este protagonista siendo tratado por su psiquiatra debido a todos sus traumas en el presente y su historia en el pasado. Lo conocemos como un personaje muy rico, asquerosamente rico, sin llegar a saber por qué hasta el final. Robinette Broadhead, que así es como se llama, trabajaba en unas minas de pizarra en la Tierra hasta que gana la lotería y decide ir a Pórtico, un asteroide lleno de naves extraterrestres y desconocidas. Lo que hace la gente de Pórtico es meterse en una nave cualquiera, marcar un rumbo desconocido y esperar llegar a algún lado vivo y volver de una pieza. Como una ruleta rusa las naves pueden no llegar nunca a un punto concreto y provocar la muerte por inanición al piloto, llegar a algún paraje inhóspito que cause la muerte al prospector, o aterrizar en un planeta, hacer allí un descubrimiento y a la vuelta, convertir al piloto en una persona rica.

Poco más se puede decir, porque nuestro protagonista tarda la friolera de ciento cincuenta páginas en subirse a una de esas naves. ¿Qué hace durante el resto del tiempo? Gastarse su dinero y practicar sexo a diestro y siniestro. Aunque la primera mitad no es aburrida, es cuando coge la primera nave, el momento del turbo para la novela que no deja de subir y hacerse más interesante hasta llegar a un final, en mi opinión, sublime.

La historia alterna pequeños artículos de historial de prospecciones, anuncios y clases sobre el espacio, bastante interesantes aunque algunas quizá irrelevantes.

Ahora pasaré a la psicología presente en la narración (otra de las cosas que están por lo general en las obras de ciencia ficción junto a la filosofía). La novela se basa en el psicoanálisis freudiano (y aquí se rompe el misterio del nombre del robot. Si descomponemos su nombre en Sig-Frid, daremos con una aproximación del nombre Sigmund Freud, pronunciado [frɔɪd]. Esta inteligencia artificial que es ni más ni menos que el propio Freud, se pasa todo el libro sometiendo a Robinette a diferentes estímulos, para conseguir superar sus traumas con formas agresivas. Todos los problemas aparentes son sexuales, incluyendo menciones al complejo de Edipo. Como se puede observar, todo muy íntegro en la teoría del austríaco.

La verdad es que la obra es un viaje muy interesante por el espacio lleno de estrellas, planetas deshabitados y algún que otro agujero… Pero siempre con la incógnita: ¿quiénes son los Heechee, a dónde fueron y por qué?

Espero que este lavado de cara que se le ha dado a la novela, que ya se publicó en 2009 y ha tenido esta edición con nueva y mejor portada -he de añadir- y un prólogo que nos presenta un poco la historia y su futuro, sea bueno para la saga, de este modo la editorial puede que publique las tres restantes (también decir que esta primera es autoconclusiva) y podamos resolver la incógnita de los extraterrestres.

Lo mejor: El final, sin duda.
Lo peor: (Para mí) que tarda un poco en arrancar.

VALORACIÓN:

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